Por: Hildalid Lozano

He tenido el privilegio de aportar mi granito de arena en la creación de la Escuela Prema. Eran conmigo diez personas motivados en este proyecto al ver los resultados del Programa Sathya Sai en las escuelas Sai de diferentes partes del mundo (India, Tailandia, Brasil, Ecuador). 

Al tener la oportunidad de conocer de cerca éstas escuelas, fué evidente la efectividad del Programa. Sembramos la idea de crear una escuela en nuestras mentes y fué así como empezamos a trabajar en comunidades vulnerables dando Educación en Valores Humanos y refuerzo escolar para los niños.

Años después, la señora Isabel Rey, quien también estaba en el grupo motivador, después de ver los resultados del Programa en colegios del mundo, se sintió inspirada y ofreció un lugar en su casa campestre para realizar las clases de valores humanos una vez a la semana a los niños de la vereda.  En la misma vereda donde actualmente se encuentra la Escuela. Así se fueron uniendo más personas hasta conocer lo que hoy se manifiesta como la Escuela Prema.

SERVIR Y APRENDER

Siempre me he sentido atenta a aprender nuevas cosas y asumir retos. Esto con el fin de ponerlo como excusa para ayudar a los demás, aunque reconociendo que la única ayuda que se hace es a sí mismo.

El servicio es una práctica que contribuye a nuestra felicidad y, que cuando se hace en conjunto, termina por manifestarse la divinidad existente en cada persona.  “Son más poderosos las manos que trabajan que los labios que oran” dice Sai Baba. Es así como me alberga una alegría muy grande al reconocer la forma en que un sueño se puede hacer realidad disponiéndose a la práctica del servicio.

LA SATISFACCIÓN DE SER VOLUNTARIA

Lo mejor de ser voluntaria es reconocer que la auto-transformación es un camino constante de auto-observación de los valores humanos. Este proceso se hace más fácil si lo hacemos en un lugar como lo es una Escuela Prema, donde el cambio se da en el núcleo de toda sociedad: la familia.

Es muy gratificante ver cómo los niños aprenden tan rápido y replican las buenas prácticas, potencializan los valores humanos y van sembrando las semillas de su carácter.

Estudiar permanentemente la filosofía Educare me invita a ponerla en práctica y a desarrollar una disposición activa que me permite ir logrando discernimiento y alcanzando un estado de mayor serenidad.

Para mi, la Escuela es como un hija. Por lo tanto todos los días procuro hacer el mejor aporte que pueda hacer, hacerlo en el momento justo y cuando más se requiera.

Hasta el momento la causa y las condiciones que han traído más cambios a la comunidad Prema ha sido la ampliación de preescolar, esto vinculó y comprometió a las familias y ocasionó la expansión del programa de valores humanos.  Del mismo modo queremos y la comunidad necesita que la Escuela crezca, ofreciendo todos los grados de básica primaria.

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